Un fotoperiodista no solo toma fotografías. También guarda la memoria de una ciudad. Mientras muchos observan una noticia, él la vivió desde cerca. Corrió entre sirenas, esperó bajo la lluvia, entró al dolor ajeno con respeto y capturó ese instante que después ayudó a entender lo que ocurrió. Su trabajo no fue solo mostrar imágenes. Fue contar la verdad sin necesidad de palabras.
Eso hizo por 20 años Heiner Aparicio Ojeda.Con su cámara recorrió calles, hospitales, protestas, estadios y tragedias. Fue uno de esos reporteros gráficos que narró Arequipa desde el silencio de una fotografía. Estuvo donde la ciudad lloró, celebró o pidió justicia.
Cada imagen suya tenía algo más que técnica. Tenía humanidad. Porque el buen fotoperiodismo no busca solo impactar. Busca que la gente recuerde. Que no olvide a la madre que esperaba noticias, al niño entre escombros, al hincha abrazado en la tribuna o al sufrimiento que dejó la pandemia de la covid-19.
Heiner entendía eso.
Por eso su partida golpeó profundamente al periodismo arequipeño. La noche del miércoles 6 de mayo, cuando regresaba a casa, fue atropellado por un conductor que presuntamente manejaba en estado de ebriedad. El responsable huyó del lugar y dejó atrás no solo una tragedia, sino también una familia rota y una ciudad en duelo.
Un día después, Juan Gabriel Aguirre Cáceres (31) se presentó en la comisaría de Juan de Dios Colque Apaza y confesó haber conducido el vehículo implicado en el accidente.
Pero más allá del caso policial, queda la ausencia. El viernes 8 de mayo, familiares, amigos, periodistas y reporteros gráficos acompañaron el último recorrido de Heiner. El Colegio de Periodistas de Arequipa abrió sus puertas para despedir a un profesional respetado y querido.
Entre aplausos, lágrimas y abrazos, cuatro niñas despidieron a su padre. Sus colegas despidieron al amigo solidario. Arequipa despidió a Heiner Aparicio, un fotoperiodista que ayudó a construir su memoria visual.
Fotos: Encuentro.pe