El antecedente de la bicameralidad en el Perú se remonta al rechazo ciudadano en el referéndum del 2018, donde la población votó en contra de restablecer un Congreso con dos cámaras. Pese a ese resultado, se aprobó posteriormente el retorno a este sistema, viabilizando una cámara de diputados y otra de senadores.
Para la virtual diputada por Arequipa, Marleny Arminta Valencia, la bicameralidad “centraliza el poder y aumenta la burocracia” en lugar de mejorar la producción normativa. Sostuvo que este modelo no responde a las necesidades sociales ni fortalece la representación.
“La población dijo que no quiere la bicameralidad, los senadores y políticos muchos no están preparados para este sistema, falta experiencia en el sector público. Si entramos a la político propondremos el retorno a una cámara, sabiendo que esto sería rechazado porque no lo conviene a los senadores”, acotó.
ABORTARON. Cuestionó además el comportamiento de actores políticos durante el último proceso electoral, señalando que figuras como Carlos Álvarez y Ricardo Belmont generaron expectativas que luego no se concretaron, ya que saltaron del barco en menos de 24 horas de que se conocieran los resultados, afectando así a otros políticos.
Finalmente, alertó que la nueva estructura podría concentrar poder en el Senado, con capacidad de designar autoridades clave como la Junta Nacional de Justicia, Defensoría del Pueblo, entre otros.