Ignacio Buse atraviesa el momento más importante de su carrera profesional y comienza a captar la atención del tenis internacional. El peruano, nacido en Lima y radicado en Barcelona, reconoció que todavía no termina de asimilar el impacto de lo conseguido en las últimas semanas, luego de conquistar el torneo de Hamburgo y disputar por primera vez el cuadro principal de Roland Garros, donde enfrentó al ruso Andrey Rublev.
Aunque quedó eliminado en París, Buse lamentó no haber contado con más tiempo de recuperación entre ambos torneos. El tenista admitió que físicamente no llegó en las mejores condiciones al Grand Slam francés y señaló que recién en el cuarto set logró sentirse cómodo dentro de la cancha. A pesar de ello, destacó el aprendizaje que dejó competir ante uno de los jugadores más completos del circuito y aseguró que la experiencia le servirá para seguir creciendo en el más alto nivel.
Más allá de los resultados deportivos, el joven peruano dejó claro que quiere convertir este momento de exposición mediática en una oportunidad para transformar el tenis nacional. Buse reveló que trabaja en un proyecto orientado a masificar este deporte en el Perú, especialmente en regiones con menos recursos y alejadas de Lima. Su idea contempla alianzas con autoridades y empresas privadas para crear oportunidades de acceso al tenis en sectores donde históricamente ha sido visto como una disciplina exclusiva.
El tenista también se refirió al apoyo que recibió en Francia por parte de aficionados peruanos y al reencuentro familiar que vivió en París, ciudad donde su tío, el chef Gastón Acurio, tiene gran reconocimiento. Con la mira puesta en el futuro, Buse aseguró que deberá gestionar mentalmente el crecimiento de su carrera para convertir la presión en motivación. Inspirado en el impacto que tuvo Gustavo “Guga” Kuerten en Brasil, ahora sueña con generar un fenómeno similar que acerque el tenis a miles de jóvenes peruanos.