Los precios del petróleo cayeron con fuerza este viernes luego de que Irán anunciara la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, clave para el comercio mundial de hidrocarburos, mientras Estados Unidos confirmó avances en un acuerdo con Teherán; “el paso de todos los buques comerciales queda completamente abierto”, declaró el canciller Abbas Araghchi, en una señal que fue interpretada por los mercados como un alivio a la crisis energética global.
El impacto fue inmediato: el barril de Brent del mar del Norte retrocedió un 9,07% hasta los 90,38 dólares, mientras que el West Texas Intermediate cayó un 11.45% hasta los 83.85 dólares, reflejando la expectativa de que se reactive el flujo de unos 13 millones de barriles diarios provenientes del Golfo Pérsico.
Sin embargo, expertos y empresas navieras mantienen cautela ante los riesgos en la zona; “no tenemos mucha información por ahora”, señaló Andy Lipow, mientras que el sector advierte que aún existen amenazas como minas marinas y daños en infraestructuras energéticas tras el conflicto reciente.
Como antecedente, el estrecho de Ormuz es una de las rutas más sensibles del comercio global, y su cierre parcial había disparado los precios del crudo en semanas previas, por lo que su reapertura representa un paso clave hacia la estabilidad, aunque analistas advierten que podrían pasar semanas o incluso meses para que la producción petrolera retome niveles normales.