Durante las últimas décadas, los partidos y movimientos políticos en el Perú, han sido y, siguen siendo, las instituciones más desprestigiadas de la historia republicana, cuyas consecuencias tienen que ver con la actual mediocracia política, el frágil sentido de humanidad, la malévola y perversa venganza de un parlamentarismo desleal con la ciudadanía, a la que le habla solo de crecimiento macroeconómico, pero no de sus necesidades básicas; por ello, la población rural siente frustración, desilusión y desconfianza. Bien digo: “De aquellos polvos vienen estos lodos”.
No hay nivel comparativo entre el crecimiento macroeconómico con el desarrollo integral de los pueblos que siguen abandonados, según esta fotografía- aún borrosa y distorsionada, que genera el proceso electoral –. En el Perú con gobiernos extremistas de derecha o izquierda, todo será igual o peor. No es pesimismo, he testificado, en mi condición de periodista, los diferentes episodios políticos del Perú, no me han contado historietas con sesgo político partidario. Los resultados preliminares, con escándalos, acusaciones, denuncias y postergaciones, nos advierten que el Perú está fraccionado: los de arriba, los de abajo y, los de más abajo.
Separando, momentáneamente, el caso de la ONPE, las bravuconadas del dueño de RP que le exige al JNE “ elecciones complementarias” antes del 3 de mayo, la adquisición de aviones F 16, y otros temas que abordan los grandes medios de comunicación, opino que, lo medular, debería ser el análisis de la probable composición del Senado. Si al final de este inusual proceso, no varían significativamente, los resultados, el fujimorismo, no tendría mayoría absoluta. Entonces se unirá a su socio RP, para intentar, por lo menos, 30 curules en el Senado. JPP colocaría 15 senadores. Los demás: El Buen Gobierno, Ahora Nación, etcétera, pondrían otros 15. Así, quizá habría un relativo equilibrio.
En caso, la competencia presidencial, sea entre FP y RP, le resultaría fácil a la señora K, ganarle a su socio, quien ha tenido un bajón en los últimos días; en cambio, si Sánchez, fuese el competidor, la señora, cambiaría su entusiasmo por una resignación inevitable, al saber que su intento, por buscar ocupación vitalicia, en la política, le falló por cuarta vez. Cualquiera sea el resultado de la primera y segunda vueltas, estemos preparados porque el futuro inmediato del Perú, es impredecible: “Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas, o los heraldos negros que nos manda la muerte”; esta metáfora de César Vallejo, nos ayuda a pensar en la hipótesis del ciudadano peruano con juicio crítico, cuando analiza la situación política que nos toca vivir. El siguiente lustro, podría ser apocalíptico, para las mayorías empobrecidas, es decir, enfrentaríamos otra barbarie.