Un nuevo caso que golpea la confianza en las instituciones sacude el sur del país. El Poder Judicial dictó nueve meses de prisión preventiva contra tres sujetos, entre ellos un miembro de la Policía Nacional del Perú, implicados en el asalto a un joven en la ciudad de Tacna. El hecho generó indignación luego de confirmarse que el efectivo Renzo Sacatuma Acostupa habría participado directamente en el robo, junto a Jean Paul Guillén Soto (30), quien cuenta con una sentencia vigente por robo agravado, y un tercer implicado ya recluido en prisión.
Según las investigaciones, la víctima fue despojada de su iPhone y dinero en efectivo en un violento asalto. Tras cometer el delito, los sujetos huyeron con dirección a la ciudad de Ilo, sin prever que el propio dispositivo robado sería clave para su captura. “La tecnología permitió ubicar a los implicados en tiempo real”, señalaron fuentes policiales, destacando el uso de geolocalización mediante un iPad para rastrear el equipo sustraído.
Gracias a este seguimiento, las autoridades lograron intervenir a los sospechosos en plena Plaza de Armas de Ilo, donde se produjo su captura en flagrancia. El caso tomó mayor relevancia al confirmarse la participación de un agente policial en actividad, lo que encendió el debate sobre la ética y control interno dentro de las fuerzas del orden. “Este tipo de hechos no puede ser tolerado”, indicaron voceros del Ministerio Público durante las diligencias.
Actualmente, los tres investigados cumplen la medida de prisión preventiva en el penal de Samegua, en la región Moquegua, mientras continúan las investigaciones para esclarecer todos los detalles del caso. Este escándalo se suma a antecedentes recientes que cuestionan la integridad institucional, reabriendo el debate sobre la necesidad de reforzar los mecanismos de control y transparencia dentro de la Policía Nacional del Perú.