El presidente José María Balcázar confirmó la suspensión de la firma del contrato para la compra de aviones F-16 a Estados Unidos, una operación valorizada en más de 3500 millones de soles que había sido impulsada durante la gestión de José Jerí. El mandatario justificó la medida señalando que su gobierno de transición no debe comprometer recursos en decisiones estratégicas de gran magnitud.
“Es una compra muy grande y necesitamos evaluar si realmente es necesaria”, declaró, en un contexto donde la política de defensa vuelve a estar en el centro del debate nacional.
La decisión generó una inmediata reacción del embajador estadounidense en Perú, Bernie Navarro, quien advirtió sobre posibles consecuencias si se afectan intereses de su país. Ante ello, Balcázar respondió con cautela y firmeza: “De repente está mal informado. Yo represento al Perú y no puedo entrar en ese nivel de discusión”. El jefe de Estado incluso adelantó que evalúa comunicarse directamente con el presidente Donald Trump para aclarar la posición peruana y evitar tensiones en la relación bilateral.
Según explicó el Ejecutivo, la suspensión no implica un rechazo definitivo a la compra, sino una postergación para que el próximo gobierno, elegido en las urnas, tome una decisión con plena legitimidad. Además, Balcázar reveló que existen otras ofertas internacionales —como las de Francia, Suecia y Escocia— con condiciones económicas más competitivas, lo que abre la posibilidad de revisar el proceso de adquisición con mayor detenimiento.
Finalmente, el mandatario subrayó que el país enfrenta prioridades más urgentes, como la atención de necesidades sociales y servicios básicos. “No se trata de oponerse a la compra, sino de actuar con responsabilidad”, afirmó. En medio de este escenario, la suspensión del contrato de los F-16 no solo reconfigura la agenda de defensa, sino que también pone en evidencia las tensiones diplomáticas y económicas que marcarán la transición hacia el próximo gobierno.