La jornada electoral se vio empañada por serios problemas logísticos. En pleno desarrollo de las votaciones, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) recurrió a taxis para trasladar material esencial como cédulas y actas, una medida que dejó en evidencia fallas en la planificación del operativo.
El uso de transporte informal se produjo cuando varias mesas aún esperaban insumos para su instalación o continuidad, lo que generó retrasos y preocupación entre electores y miembros de mesa. Testigos reportaron que esta práctica se replicó en distintas zonas, reflejando una respuesta improvisada ante la falta de previsión.
Aunque el material logró llegar a su destino, el episodio encendió críticas sobre la eficiencia y capacidad de reacción del organismo electoral en un momento clave para la democracia. Especialistas advirtieron que este tipo de incidentes puede debilitar la confianza ciudadana, al comprometer la percepción de orden y transparencia del proceso.
La ONPE, hasta el momento, no ha precisado el alcance total de las fallas ni las medidas correctivas adoptadas, mientras crecen las demandas de explicaciones claras y garantías para evitar que situaciones similares vuelvan a repetirse en futuras elecciones.
Un incidente que no solo expone fallas operativas, sino que vuelve a poner bajo la lupa la capacidad del sistema electoral para responder con eficiencia en el momento más crítico: cuando el país decide en las urnas.