Ejecutivo oficializa reconocimiento a 505 ciudadanos
El Gobierno oficializó la entrega de la “Medalla al Defensor de la Democracia” a 505 personas, en reconocimiento a su participación en la lucha contra el terrorismo y en defensa del sistema democrático durante los años de violencia interna que atravesó el país.
La distinción fue formalizada mediante resolución publicada en el diario oficial El Peruano, donde se aprobó la relación de ciudadanos que recibirán esta condecoración por su contribución en la defensa del orden constitucional y la pacificación nacional.
El reconocimiento forma parte de la política de reparaciones simbólicas y actos de memoria impulsados por el Estado hacia quienes participaron activamente en la defensa de la democracia frente a la amenaza subversiva.
Reconocimiento a quienes enfrentaron la violencia terrorista
La “Medalla al Defensor de la Democracia” es una distinción creada para reconocer a miembros de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, comités de autodefensa y civiles que participaron en acciones orientadas a enfrentar el terrorismo y preservar el orden democrático.
En esta nueva entrega, el Ejecutivo incluyó a 505 personas que, según la resolución oficial, acreditaron participación directa en acciones vinculadas a la defensa del Estado y la lucha contra la violencia terrorista.
La medida busca visibilizar el papel de quienes intervinieron en uno de los periodos más críticos de la historia reciente del país, marcado por el accionar de organizaciones subversivas y la respuesta del Estado en defensa del sistema constitucional.
Una distinción con peso político y simbólico
Más allá del acto protocolar, la entrega de esta medalla tiene una fuerte carga política y simbólica. El reconocimiento vuelve a colocar en el debate público el rol de quienes participaron en el conflicto interno y la manera en que el Estado construye memoria sobre ese periodo.
La condecoración también se inscribe en una línea de reconocimiento oficial a quienes el Estado considera actores clave en la preservación de la institucionalidad democrática frente a la violencia armada.
Con esta nueva entrega, el Gobierno amplía el número de condecorados con una distinción que no solo honra trayectorias individuales, sino que también refuerza una narrativa oficial sobre memoria, democracia y defensa del Estado.
Más que una medalla, el reconocimiento reabre una memoria que el país todavía no termina de cerrar.